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7 Paisajes de dunas espectaculares en España

Las dunas son el tiempo hecho materia. Tal vez la escala casi microscópica de un grano de arena nos parezca poca cosa, pero es por acumulación: millones de granos de arena arrastrados por los vientos, que acaba adquiriendo visibilidad en los conjuntos dunares.
Os mostramos los espacios naturales donde encontrar algunas de las dunas más espectaculares de España. Paisajes entre místicos y bellos en los que, prácticamente, podrás ser Lawrence de Arabia o, si lo prefieres, Lady Hester Stanhope, recorriendo el desierto del Líbano. Eso sí: respetando al máximo el ecosistema. ¿Sabéis cuánto tiempo tarda en formarse una duna?

1. Dunas de Corralejo (Fuerteventura)
Por Alex Martín Ros / Turismo de Canarias
Pocas postales más fascinantes que la de disfrutar del amanecer con el islote de Lobos de fondo, las olas acariciando nuestros pies desnudos y un paisaje desértico a nuestra espalda.
Las grandes dunas del Parque Natural de Corralejo se fueron formando durante siglos, lo siguen haciendo, por acumulación de restos pulverizados de conchas de moluscos y similares. Si no, en lugar de poder pisar descalzos la arena, estaríamos sobre el típico “malpaís”, esa acumulación de rocas volcánicas de filos cortantes tan característica de Fuerteventura.
Las Dunas de Corralejo se encuentran en el norte de la isla, en el municipio de La Oliva. Son las dunas más grandes de las Islas Canarias. Ocupan 8 km aprox. a lo largo de la costa, donde podemos encontrar varias playas como la del Médano, El Viejo o el Moro, por ejemplo.

2. Dunas de Maspalomas (Gran Canaria)

Es una sensación extraña la de caminar por las dunas y, de pronto, que en el horizonte se recorte el azul intenso del mar. Las Dunas de Maspalomas se ubican en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, al sur de la isla de Gran Canaria.
Esta sorprendente mezcla de desierto y oasis está protegida como Reserva Natural Especial y engloba, además del extenso campo de dunas vivas, playas, un bosque de palmeras, un antiguo faro y una laguna salobre. Aquí hay espacio para todo el mundo, surferos, familias, nudistas, paseantes solitarios, viajeros místicos; amantes, todos, de la naturaleza.
Para conocer mejor este complejo dunar, conviene pasar antes por el centro de información y el mirador, en el Hotel Riu Palace (en la popular playa del Inglés). Desde el mismo arranca un sendero, cuyo ramal número 3 atraviesa los diferentes tipos de dunas.

3. Sistema dunar de El Espartal (Asturias)
Por Paula Sierra
La playa de El Espartal no es sólo una de las mejores de Asturias, también guarda como un tesoro delicado un complejo dunar, catalogado como Monumento Natural por su fauna y vegetación, únicos en la Europa Atlántica.
La playa, en el litoral del concejo de Castrillón, se ubica entre el puerto de Avilés y la localidad de Salinas, y forma junto con la playa de Salinas un gran arenal de unos 3 km de longitud. Es tras la playa que aparece el complejo dunar. Antiguamente, era mucho más extenso de lo que vemos ahora. A pesar de ello, sigue siendo el sistema de dunas más extenso de Asturias.
Podemos comenzar la visita en el Museo de Anclas de Philippe Cousteau, que en la práctica es un estupendo mirador sobre el litoral. De allí parte el paseo marítimo, que recorre los 2 km de la playa hasta su final, en el extremo oeste, donde se encuentran las dunas.

4. Parque Natural de las Dunas de Liencres (Cantabria)
Por Catfot
La ría de Mogro avanza zigzagueando hasta desembocar en el Cantábrico. A vista de pájaro, es un bocado de arena en un litoral agreste que no por nada recibe el nombre de Costa Quebrada.
El Parque Natural de las Dunas de Liencres está dentro del municipio de Piélagos, muy cerca de Santander. Es pequeño en extensión, pero en él, además de las dunas, hay espacio para algunas calas y dos playas, playa Valdearenas y playa Canallave, de gran belleza paisajística y un bosque de pino marítimo.
Generalmente, donde hay dunas, hay viento, y ésta no iba a ser una excepción. Por ello, es zona habitual de surferos en busca de buenas olas.

5. Dunas del Parque Nacional de Doñana (Andalucía)
Por Jorge Sierra
Desde la turística Matalascañas, mojándonos los pies por la orilla de la playa, llegamos hasta la torre Carbonero. No nos dejemos llevar a confusión por su nombre, que no tiene nada que ver con el carbón, sino que es una de las muchas torres defensivas que ordenó levantar Felipe II en la costa de Huelva.
A parte de por su historia, destaca en el paisaje como una de las postales más bellas de las dunas del Parque Nacional de Doñana. El parque, que ocupa las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, se abre al modo de un espectacular laberinto de tierra y agua con marismas, lagunas, cotos y pinares, playas y dunas.
Hay un sendero peatonal dunar que arranca al final de la playa de Matalascañas y se extiende a lo largo de un kilómetro y medio por un sendero de madera que nos permite conocer los secretos de este ecosistema. Los atardeceres aquí son de ensueño.

6. Dunas Fangar en el Delta del Ebro (Tarragona)
Por Noradoa
El paisaje tiene algo de postal del fin del mundo. Kilómetros de arena y un mar salvaje que, en muchos momentos, transmite sensaciones de soledad. Estas dunas y este faro de película son uno de los lugares más bellos del Delta del Ebro.
El Fangar es una península entera de arena de 410 hectáreas. Llegar al faro por tierra sólo es posible caminando por la la extensa playa, que comienza en Riumar y pasa también por la playa de la Marquesa. Son la manifestación física de la idea de una playa salvaje y desierta.
En total, un espléndido paseo de unos 4 km de ida hasta alcanzar el extremo de la península, donde se levanta el faro del Fangar. Por la noche, su haz de luz indica a los barcos cada 12 segundos por dónde tienen que pasar.

7. Dunas en Cabo de Gata (Almería)
Por Tono Balaguer
En el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar podemos encontrar dunas entre Torregarcía y San Miguel de Cabo de Gata, y en Rambla Amoladeras.
Las primeras, las reconocerán los viajero más cinéfilos por ser parte de los escenarios que aparecen en la mítica película de spaghetti western de Sergio Leone, El Bueno el Feo y el Malo o también las escenas más espectaculares de Lawrence de Arabia. Por su parte, las de la Rambla Amoladeras permanecen adheridas al suelo por la vegetación autóctona. La zona se puede recorrer haciendo senderismo.
Ambas zonas dunares están acompañadas por dos playas para amantes de parajes salvajes. La playa de Torregarcía, además, cuenta con el yacimiento de una antigua factoría romana de salazones y una ermita, santuario a la Virgen del Mar, patrona de Almería. Por su parte, en la playa de las Amoladeras hay un interesante centro de visitantes ideal para conocer algunos aspectos ambientales, culturales y étnicos del parque.
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Author: José Alejandro Adamuz